Tengo que ser sincero en esto y decirte que sentí cosas por ti, que podías ser lo que podría dar sentido a mi existencia. Ahora estás allí, donde no puedo mirarte, donde no puedo estar contigo...
No tengo la menor idea de cómo voy a sacarte de mi mente y no sé cuanto tiempo durará. Quiero comprender por qué Dios me ha puesto esta situación y por qué no puedo olvidarte, y cada vez te quiero más. Sin embargo hay dos voces en mí, una que me dice que me aleje y otra que espere, que ya Dios dirá. Admito que no he tenido paciencia ni hoy, ni ayer, ni la tendré mañana. No he sabido afrontar esta situación y he tenido que decir algo que no quiero para quitarme esa situación pero, no ha sido así. Hoy te quiero. Que pena darse cuenta después de decirte que solo quiero tu amistad, no es así. No quiero excusarme ni decirte que he cometido un error del que me puedo arrepentir a posta, pero voy a dejarte en libertad. Solo me queda confesarte que me he enamorado de ti. Te quiero
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